El virus del Zika ha sido
identificado en el cerebro de tres fetos que habían sufrido dramáticas
malformaciones en el desarrollo del sistema nervioso.
El descubrimiento supone
el indicio más fuerte hasta la fecha de que el zika es la causa directa de la
epidemia de microcefalia que se ha registrado en zonas a las que ha llegado el
virus. Además, pone de manifiesto que los afectados no sólo tienen el cerebro
más pequeño de lo normal. También lo tienen mal construido, con graves defectos
estructurales, lo que tiene consecuencias peores.
La embarazada que regresó a Europa
Uno de los casos ha
afectado a una mujer europea que ha estado trabajando en Brasil como voluntaria
durante los dos últimos años, ha explicado a La Vanguardia Tatjana Avsic
Zupang, investigadora de la Universidad de Liubliana (Eslovenia) que ha
estudiado el caso. Tras quedarse embarazada, regresó a Europa en la semana 28
de gestación. Una ecografía practicada en la semana siguiente reveló que el
feto tenía microcefalia, así como acumulaciones anómalas de calcio en el
cerebro.
La mujer optó por
interrumpir el embarazo. Una autopsia reveló que el feto tenía el córtex
cerebral liso (en lugar de surcado de arrugas como es habitual); hidrocefalia
(o acumulación excesiva de líquido en el cerebro); multitud de acumulaciones de
calcio; y aparatosos defectos en el tronco del encéfalo y la médula espinal.
La mujer refirió haber
sufrido un sarpullido acompañado de fiebre, que son síntomas característicos
del zika, al final del primer trimestre del embarazo. Los detalles del caso,
presentados ayer en The New England Journal of Medicine, indican que la
infección puede ser particularmente grave en el periodo de la gestación en que
se están formando las estructuras cerebrales. Además, indican que el virus
puede persistir durante meses en el feto, a diferencia de lo que ocurre en
personas adultas, que suelen superar la infección en una semana.
Otros dos casos en Brasil
Los otros dos casos,
presentados en la revista Ultrasound in Obstetrics and Gynecology, han afectado a
mujeres del estado de Paraíba, en el este de Brasil. En uno, una ecografía
realizada en la semana 29 reveló una grave asimetría entre los hemisferios
cerebrales, un desplazamiento de la línea media del cerebro, que faltaba el
cuerpo calloso (la estructura que conecta ambos hemisferios) y que no se había
desarrollado el tálamo (una estructura necesaria para la percepción sensorial y
la conciencia).
En el segundo caso, una
ecografía en la semana 30 de gestación reveló una grave atrofia del cerebro con
múltiples acumulaciones de calcio, que hubieran interferido en el correcto
funcionamiento del sistema nervioso
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